Los vinos reflejan en sus aromas y sabores tipicidades cedidas por las condiciones de las regiones en las que son cultivadas sus uvas, y el terroir aporta a cada caldo una serie de características que los hacen únicos. Catar es pues viajar, ya que cada vez que catamos un vino y disfrutamos de esas tipicidades nuestros sentidos nos transportan a la región del vino que hemos catado, con sus aromas, color y sabor. Hoy viajamos a Francia, hasta la región de  Bourgogne, concretamente a Mercurey con la cata de este fantástico Domaine Michel Juillot Clos des Barraults Blanc, un delicioso Mercurey Pemier Cru.

La bodega Domaine Michel Juillot

La bodega está situada en la villa de Mercurey, donde visitamos también la Caveau Divin, de la que os hablamos en un anterior post y de donde procede también el vino blanco Sazenay, Mercurey Premier Cru de Bourgogne que catamos en Septiembre.

La bodega cuenta con una superficie de viñedos de 32,5 Ha en la Côte Chalonaisse, de los que 2/3 están en la Denominación de Origen de Mercurey, con 10 Ha de Mercurey Tinto, 3ha de Mercurey Blanc y 8,5 Ha de Premier Crus blancos y tintos, y hoy hemos tenido la suerte de probar una de sus joyas de Premier Cru.

El resto de los viñedos que no están en la AOC de Mercurey se reparten entre Bourgogne blanco, tinto y rosado, otras denominaciones de origen de Côte de Beaune y una parcela de 1,3 Ha en la AOC de Rully Blanc.

Al año producen unas 180.000 botellas que venden al 50% en Francia y el resto exportan a otros países

Como muchas bodegas de la región de Burgoña esta es una empresa familiar, regentada actualmente por padre e hijo.

Cata de vino de Bourgogne Les Barraults Mercurey Premier Cru

Cata de Domaine Michel Juillot Clos des Barraults Blanc

De vendimia manual fue prensado con racimos enteros y sometido a 12 horas de trasiegos a bajas temperaturas y se fermentó en barricas, con un trasiego a barricas para envejecimiento tras la maloláctica.

Tras  la fermentación fue envejecido durante 10 meses en barricas de roble francés con el 25% del envejecimiento en barricas nuevas.

Se presenta como muchos otros bourgogne, en botella bordelesa color verde claro y con una etiqueta sencilla, porque aquí en Francia utilizan pocas flores para vender su vino y se centran en el contenido.

Tiene 13º de alcohol, una graduación baja como la mayoría de los vinos de esta zona por la poca intensidad de la luz solar de esta región. Su color es amarillo con tonos dorados, límpido, muy brillante y con una lágrima densa y bonita.

En nariz hay que dejarlo que se abra y cuando lo hace tiene una intensidad alta, con tonos minerales de silex muy propios de esta región, aromas vegetales y tonos de frutos secos entre los que destacan los aromas a avellana y almendra.

En boca es ligero, con un paso suave y elegante y amplios tonos a los frutos secos que notábamos en nariz, sobretodo a almendra y con tonos a ciruelas verdes.

En cuanto al maridaje nos lo hemos tomado con un arroz y salmón, ira bien con muchos pescados y por su crianza incluso con algunas carnes.

Un blanco muy recomendable que es difícil encontrar en España pero que os recomendamos probar si tenéis la suerte como nosotros de dar con él y que os aconsejamos buscar si viajáis por Borgoña. Esta botella en concreto la compramos en la Maison du Vin de Bourgogne.

Esperamos que os haya gustado esta cata, nos vemos pronto con un nuevo post.

 

 

 

 

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