El origen del vino

El origen del vino es muy antiguo, en Chipre se han encontrado restos arqueológicos de ánforas con pepitas de uva y ácido tartárico que datan de 5.000 años de antigüedad, aunque origen puede ser aún más antiguo, y algunos autores lo sitúan en el Neolítico. Tampoco está claro en qué país se inventó, pero sí existe consenso en cuanto a la forma en la que se inventó, y es muy probable que fuera por casualidad.

La calidad del vino e ha asociado desde tiempo inmemorial a su lugar de producción y a la bodega que lo producía, y entre los hallazgos de la tumba de Tutankhamon (1333 – 1323 a.C.) se encontraron ánforas con etiquetas que tenían datos del vino que contenían, de su crianza y el nombre del productor, el viticultor Khaa.

El nacimiento de las denominaciones de origen

La primera denominación de origen de la que se tiene conocimiento es la del Queso de Roquefort, en Francia, a la que el parlamento de Toulousse decretó el 31 de Agosto de 1666 “…la exclusividad del curado del producto. Sólo existe un Roquefort y es el que se cura en Roquefort desde los tiempos inmemoriales en las cuevas de este pueblo…”

El aumento del consumo de vino que se produjo en la Edad Media y el incremento de la riqueza de la burguesía en la Edad Moderna llevó a la implantación del sistema de las denominaciones de origen para garantizar la calidad del vino, y el 10 de Septiembre de 1756 en Marqués de Pombal, Primer Ministro de José I de Portugal, creo la “Compañía General de la Agricultura de las Viñas del Alto Duero” , el equivalente a la primera denominación de origen, para asegurar la calidad del Vino de Oporto.

La primera indicación de origen protegida de España fue la de Rioja, que se creó oficialmente en 1925, aunque no fue legalmente estructurada hasta 1945, por la falta de consejo regulador y de reglamento.

Historia de la Denominación de Origen Protegida de Cariñena

La Denominación de Origen de Cariñena se creó en 1932, año en el que se aprobó el “Estatuto del Vino”, y es la denominación de origen más antigua de Aragón y una de las más antiguas de España.

Está situada a 42Km de Zaragoza por la Autovía Mudéjar y tiene una extensión de 16.000 Ha de viñedos, pertenecientes a 14 municipios, situados en su mayoría en la llanura que discurre paralela a la Sierra de Algairén. Sus suelos están situados entre 400 y 800 metros sobre el nivel del mar y tiene un clima mediterráneo continentalizado, de inviernos muy fríos, veranos cálidos y baja pluviometría.

En la Denominación de Origen de Cariñena se cultivan 14 variedades de uva, 5 de ellas blancas y 9 tintas, de las que dos son endémicas de esta denominación, el Cariñena (o Tinto/a Mazuela) y el Vidadillo.

Actualmente hay 46 bodegas dentro de la denominación, algunas de ellas cooperativas, y la mayoría bodegas privadas. El vino de Cariñena ha sido considerado desde sus orígenes un vino duro, la climatología, el suelo y la orientación de las tierras de la Denominación de Origen de Cariñena crean vinos de alta graduación y muy estructurados, y a los habitantes de Cariñena nos han gustado siempre este tipo vinos. En los últimos años todas estas bodegas han hecho grandes esfuerzos por producir vinos más adaptados a los gustos de los consumidores, y han creado caldos maravillosos, tanto en vinos blancos secos (Bodegas Prinur Chardonnay 2007, Baco de Oro en el prestigioso concurso que organiza la Unión Española de Catadores) como en blancos dulces (Bodegas Prinur Moscatel, Bacchus de Bronce de la Unión Europea de Catadores) o en tintos, como los Gran Viu de Viñedos y Bodegas Pablo, cuya calidad es también reconocida a nivel internacional.

Los nuevos cariñenas son caldos con menor graduación alcohólica y menos duros, pero todos ellos tienen los rasgos de los vinos de nuestra zona, son muy aromáticos, con mucho cuerpo y estructurados, aunque con finos pasos de boca, tal y como me decía un importador japonés tras catar el “Bodegas Prinur Selección Calar 2005“, que describía su paso por boca “…como la caricia de un pañuelo de seda en la garganta…”.

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