"Me llaman cierzo, el viento del Norte, y azoto la tierra de Cariñena con mi gélido aliento desde el origen del tiempo… soy el padre del invierno y de estos paisajes, el que moldea sus montañas y hace que la vegetación de Cariñena sólo pueda ser baja y robusta … el que arranca el otoño de sus vides y hace que mueran sus ramas, sus sarmientos, el que seca la tierra y hace que se adormezcan sus viñas … pero, si yo no existiera, tampoco existirían los maravillosos vinos de Cariñena… "

Dice María Jesús Torrijo, enóloga y propietaria de Bodegas Prinur y del Hotel del Vino (Cariñena), que sus vinos no nacen en su bodega, sino en sus viñas, y que el carácter de un vino está determinado por cuatro factores: la variedad de uvas con las que se hace, el suelo en el que han crecido las vides de las que provienen, el clima de la zona en el que se han cultivado esas vides y las manos de los hombres que las han trabajado.

A lo largo de varios post hablaremos de la influencia de estos cuatro factores en la personalidad de los vinos de Cariñena, comenzamos con el clima.

El clima de la Denominación de Origen de Cariñena

Cariñena es una tierra dura, con un clima mediterráneo continental, de inviernos fríos y veranos cálidos, con suelos pobres en nutrientes, con mucha piedra, y con una baja pluviometría.

Estos factores podrían hacer pensar que no es una región apropiada para cultivar nada, pero nada más lejos de la realidad, porque estas condiciones son ideales para el cultivo de la vid.

Amo tu frío aliento, le dijo la vid al cierzo 

Las bajas temperaturas matan las bacterias responsables de las enfermedades de la vid, y sin frío estas proliferan y cuando llega el verano son fuertes y numerosas. Debido a esto los inviernos fríos son siempre bienvenidos en esta tierra, y los agricultores de Cariñena adoran las bajas temperaturas del invierno, ya que como reza el refrán "inviernos calurosos traen veranos infecciosos".

Además, los inviernos fríos hacen que las cepas, plantas caducifolias, pierdan rápidamente sus hojas y sarmientos y reposen durante esta estación, para renacer con fuerza en primavera.

El cierzo, el frío viento del Norte que azota nuestra tierra durante el invierno, tiene un papel fundamental en el clima de Cariñena, y que contribuye en gran medida a que los inviernos sean fríos, con lo que ayuda a que las vides se aletarguen y a que no proliferen las enfermedades.

La importancia de los veranos cálidos para los vinos y viñedos de Cariñena

La glicerina (también llamada glicerol) es una de las muchas sustancias presentes en el vino. Es un alcohol, y se genera durante la fermentación alcohólica a partir del azúcar que contienen las uvas.

La glicerina es una de las sustancia responsables de dar estructura al vino, por lo que los vinos muy estructurados tienen siempre mucha glicerina, es decir, mucho alcohol, y tienen que haber sido creados a partir de uvas con una altas concentraciones de azúcares que generen esa glicerina.

El sol y las altas temperaturas de los veranos de Cariñena hacen que las uvas aquí cultivadas tengan altos contenidos en azúcar. Estas uvas, al transformarse en vino generan mucha glicerina, que creará vinos muy estructurados pero también con grados alcohólicos altos.

Gracias a las altas temperaturas del verano podemos pues disfrutar de la gran complejidad y estructura de los vinos de Cariñena.

La influencia de la baja pluviometría

En cuanto a la baja pruviometría, la vid es una planta de secano, a la que le gusta profundizar con sus raíces en el terreno y extenderlas durante decenas de metros.

Todas las plantas necesitan agua, pero a las vides no les sientan muy bien los climas lluviosos, ya que la humedad pudre sus raíces y hace que proliferen las enfermedades, por lo que la baja pluviometría de Cariñena es también ideal para su cultivo.

Por lo tanto, si os gustan los vinos complejos, estructurados y con personalidad, la próxima vez que vengáis a Cariñena y os reciba un verano caluroso o el cierzo os de la bienvenida con su gélido aliento no penséis en el calor ni en el frío, y pensad que sin ellos los vinos de Cariñena no existirían.

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