Continuamos con el segundo post sobre aromas del vino. En el primero explicamos por qué tiene aromas el vino y el origen de los aromas primarios del vino. En este continuaremos hablando de aromas, pero esta vez lo haremos sobre los aromas secundarios y terciarios del vino.

Los aromas secundarios del vino y su origen

Los aromas secundarios del vino se generan durante el proceso de fermentación del mosto, y generalmente son aromas acaramelados, a compotas, pasteleros, lácticos y a yogur.

Aromas a yogur secundarios del vino

Y decimos generalmente porque hay muchas excepciones, y algunos como el aroma a plátano, que nombrábamos en el anterior post sobre aromas del vino, son aromas secundarios generados por levaduras.

Están determinados por el tipo de levaduras que intervienen en la fermentación del vino y por las condiciones de fermentación, tales como el aireado o la temperatura.

Estos aromas son los que confieren “golosidad” al vino, y ayudan a resaltar algunos aromas afrutados primarios.

El vino Prinur Blue Jeans de Bodegas Prinur (Cariñena) es un buen ejemplo de vino de Cariñena con un marcado aroma a yogur de moras, fue recientemente seleccionado por la revista Mi Vino como una de las mejores relaciones calidad/precio del mercado y se ofrece dentro del programa de catas guiadas maridadas que Bodegas Prinur y su Hotel del Vino ofrecen en Cariñena.

El vino Bodegas Prinur Blue Jeans presenta intensos aromas secundarios a yogur de moras (DO Cariñena)

Los aromas terciarios del vino y su origen

Los aromas terciarios son aromas que adquiere el vino durante su proceso de crianza en barrica, y están determinados por el vino mismo, por el tipo de madera de la barrica en la que envejecen (de roble americano, francés, etc), por el tamaño de la misma, ya que cuanto más grande sea menos aromas terciarios tendrá el vino porque tendrá menos contacto con la madera, y por su tiempo de permanencia dentro de ella.

Generalmente son aromas especiados, torrefactos, a cueros, a tabacos y ahumados.

Los aromas terciarios del vino se generan durante su envejecimiento en barrica

Y decimos otra vez generalmente porque en los aromas terciarios también hay excepciones ya que por ejemplo especias como la pimienta blanca son primarios y flores como la manzanilla son terciarios.

Como ejemplo de un tinto con deliciosos aromas terciarios a pimientas y cueros destacamos el Prinur Selección Calar 2005, una delicia de Bodegas Prinur (Cariñena) con 90 puntos en la Guía Peñín.

Bodegas Prinur Selección Calar (DO Cariñena) tiene unos delicados aromas terciarios a cueros y especias

 

Como veis el mundo de los aromas del vino es complejísimo, no sólo por la cantidad de ellos sino por su origen y la dificultad de su clasificación y dicen los científicos que el vino cuenta con más de 10.000 sustancias diferentes que de forma independiente o por combinación entre ellas generan todo este abanico de aromas.

Hace unos años se intentó construir una nariz electrónica para poder clasificar los vinos según sus aromas de una forma “científica” y el resultado no fue bueno, ya que la nariz artificial, a pesar de estar apoyada por un ordenador con una gran capacidad de computación, no fue capaz de identificar tantos aromas como una nariz humana.

Si queréis poner en práctica la información de estos post os recomendamos que comencéis con vinos blancos afrutados, como chardonnay, macabeo o rueda y vinos tintos jóvenes. Muchos de ellos tienen aromas florales y frutales que son más sencillos de identificar que otros como los minerales y es tipo de vinos son muy interesantes para comenzar.

Una vez que vayáis cogiendo el “tranquillo” a los aromas de vinos jóvenes podéis animaros con vinos más complejos, y no desesperéis si acabáis de iniciaros en el mundo del vino y no conseguís identificar tantos aromas como os gustaría, es todo cuestión de práctica y aunque sólo podáis identificar de momento unos pocos tenéis que saber que lo hacéis mejor que la mejor nariz artificial del mundo.

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